El Chaltén
Conocido, en los últimos años, como una de las capitales del trekking en el mundo, este pequeño pueblo santacruceño engloba a la perfección los requerimientos y el espíritu que hacen a la actividad. Está ubicado en un valle a los pies del río De las Vueltas y bien lejos –a más de 300 kilómetros– de la próxima ciudad, El Calafate. El factor que lo convierte en un punto de atracción para viajantes y escaladores es que la mayoría de las rutas arrancan en el centro del pueblo. Con muy pocas excepciones, no hace falta subirse a un autobús o, peor, a un auto, para estar, en apenas 20 minutos de caminata, en plena naturaleza. En total, la oferta se divide en más de una veintena de rutas de diferente nivel de desafío. Una buen punto de contacto para conocer su dificultad, recorrido y requerimiento de equipos es la Casa de Guías (www.casadeguias.com.ar), que funciona en el centro de la villa.
Entre las caminatas más comunes y de menor exigencia están la excursión al Fitz Roy (9 horas, ida y vuelta) y al no menos mítico cerro Torre (6 horas). Por otro lado, desde allí parten las travesías que conducen, durante días, a lo largo de glaciares como el Viedma, el más grande de la zona; sin olvidar el recorrido que lleva al Paso del Viento, que fascinó al recordado amante de estas tierras, el periodista Germán Sopeña.
Entre los recorridos más exigentes están las travesías al Hielo Continental: el deportista –es obligatoria la participación de un guía de montaña habilitado– estará caminando entre seis y ocho días sobre esas eternas nieves que hacen a la tercera masa de agua congelada más grande del planeta. Siempre en condiciones climáticas extremas, la ruta de los hielos representa un desafío difícil de olvidar, según constató este cronista a lo largo de los años. Si bien a un precio un poco más elevado que en destinos más accesibles, El Chaltén cuenta hoy con una oferta de hospedaje y servicios de excelencia, gracias también a la costumbre de recibir huéspedes de todas partes del mundo. Lo demuestra la gran cantidad de hoteles boutique, entre los cuales la Hostería del Pilar sigue siendo una de los más conocidos. En cuanto a las condiciones climáticas es, quizás, uno de los destinos más inestables. “Predecir el tiempo es una lotería”, resume Luis Olea la que es respuesta obligatoria a la eterna pregunta de quien llega por primera vez. Incluso en los meses de verano, el trekkinero puede arrancar con un cielo plomizo, del cual se descuelga una leve llovizna que genera temperaturas de no más de diez grados, para pasar, en menos de dos horas, a un sol radiante y caluroso. Todo, siempre, en compañía del viento. Sin embargo, tal entorno hace también al secreto encanto de un lugar especial a la hora de buscar el encuentro con la naturaleza.
Brújula
Ruta Fitz Roy: 9 horas (ida y vuelta). Desnivel: 800 metros.
Laguna Torre: 6 a 7 horas. Desnivel: 200 metros.
Pliegue Tumbado: 9 horas. Desnivel: 1.200 metros.







